Apoyo Conductual Positivo Escolar (ACPE)

Enfoque para prevenir la aparición de conductas problemáticas en el ámbito escolar
Apoyo Conductual Positivo Escolar (ACPE)

El Apoyo Conductual Positivo Escolar (ACPE) es un enfoque ampliamente aceptado para prevenir la aparición de conductas problemáticas en el ámbito escolar.

A finales de los 90, en Estados Unidos se creó una ley llamada IDEA (del inglés Individuals with Disabilities Education Act), mediante la cual se estableció la aplicación del Apoyo Conductual Positivo (ACP), como estrategia y metodología para abordar los problemas de conducta graves del alumnado con discapacidad. Esta ley supuso un cambio, ya que hasta entonces, el tipo de intervenciones implementadas se habían basado más bien en la reducción conductual y no en su evaluación.

La aplicación del ACP dio resultados evidentes y satisfactorios, por lo que más adelante, se incorporó también como sistema de apoyo a las conductas leves y moderadas de los alumnos de centros ordinarios. Este cambio de enfoque hizo que diferentes aproximaciones conductistas, se unieran al enfoque empírico de apoyo a la conducta que es el Apoyo Conductual Positivo Escolar (ACPE).

Características principales del ACPE

El ACPE es un enfoque sistémico que se debe implementar de manera precisa y constante a todo el alumnado, a través de una serie de intervenciones que ponen énfasis en una visión preventiva y positiva para establecer entornos seguros, estables y predictivos.

Para implementar un plan de apoyo educativo, es necesario un equipo de liderazgo escolar, formado por un administrador, representantes del curso, padres, y a menudo un representante del alumnado entre otros miembros del personal de la escuela.

La metodología se basa en prácticas basadas en la evidencia, que se obtienen a partir de:

  • La búsqueda de información sobre prácticas educativas
  • La recopilación de resultados obtenidos en las prácticas educativas
  • Sistemas de apoyo para la correcta implementación
  • El análisis de resultados para la toma de decisiones

El desarrollo de las prácticas positivas se da en 3 niveles de prevención:

  1. Prevención primaria (80% del alumnado): se establece un sistema positivo de normas y expectativas educativas para la gestión del aula, del alumnado y del personal en todas las situaciones escolares.
  2. Prevención secundaria (15% del alumnado): se interviene en alumnos concretos y / o grupos de alumnos que presentan conductas de riesgo; se utilizan sistemas de control sobre conductas concretas a partir del progreso diario del cumplimiento de normas y expectativas.
  3. Prevención terciaria (5% del alumnado): se interviene de manera intensiva en alumnos que presentan conductas de alto riesgo y que requieren una intervención continuada.

Intervenciones conductuales en 5 ámbitos de la escuela

Los 3 niveles de prevención interaccionan entre ellos y, al mismo tiempo, con diferentes ámbitos de la escuela:

  1. Escuela: a nivel global se establecen los valores, las normas y las expectativas de conducta que se espera de los alumnos. Es el equipo de liderazgo quien marca objetivos y plantea expectativas que, a su vez, hay que poder reconocer y medir. A partir de ahí, el diseño de las clases tiene en cuenta estas expectativas en los espacios escolares importantes (comedor, pasillo, transiciones).
  2. Fuera del aula: las prácticas se aplican en lugares donde no se da la instrucción académica. Las intervenciones principales son la enseñanza de rutinas y expectativas conductuales, supervisión activa, refuerzo positivo de las expectativas conductuales deseadas, recordatorios y precorrecciones (corregir antes de llegar a un contexto problemático).
  3. Aula: en el aula se centran en el apoyo y mejora de la enseñanza-aprendizaje y en consecuencia en la mejora del rendimiento escolar. Incluyen: la explicación y fomento de expectativas positivas, rutinas e indicaciones para toda la clase; una supervisión activa; una proporción de interacciones adulto-alumno de entre 6 y 8 positivas a 1 negativa; enderezamiento de errores conductuales menores o poco frecuentes; precorrecciones frecuentes de errores crónicos; instrucción académica y currículum efectivos.
  4. Familias: entre las intervenciones de apoyo familiar descritas en la literatura especializada, algunas prometedoras son el ACP continuo para todas las familias, el contacto, comunicación y elaboración de informes positivos regulares, la participación e implicación activa de los compañeros de clase y el acceso a sistemas de escuela integrada y recursos comunitarios integrados.
  5. Alumnos: el último grupo de intervenciones, las individualizadas, van dirigidas a los alumnos que menos responden a las intervenciones primarias. Incluyen la evaluación conductual funcional, los planes de intervención conductual funcional, la toma de decisiones en equipo y basada en datos, procesos cruzados y planificación centrada en el individuo, la enseñanza de habilidades sociales y autocontrol y las adaptaciones instructivas individualizadas.

El enfoque funcional del ACPE

Una conducta problemática puede producirse porque, tras emitirse la conducta, tiene lugar una consecuencia de refuerzo positivo o porque se evita una condición adversa. Estas consecuencias pueden ser sensoriales, sociales (adultos y compañeros de clase) o tangibles / relacionadas con una actividad. Teniendo en cuenta estos dos principios conductuales, el ACPE utiliza la evaluación conductual funcional para determinar antecedentes y consecuencias que provocan y mantienen una conducta.

Así un plan conductual centrado en la evaluación conductual funcional tiene los objetivos de: enseñar y reforzar las conductas sociales adecuadas según el contexto, eliminar acontecimientos pasados que provocan una conducta problemática, añadir antecedentes que provoquen conductas sociales deseadas, eliminar las consecuencias que mantienen una conducta problemática, y añadir consecuencias que mantengan una la conducta deseada.

Estado actual del ACPE

El ACPE ha evolucionado en los últimos 10 años y ha adquirido una solidez conceptual que ha hecho que más de 9.500 escuelas en más de 40 estados se encuentren en proceso de implementación. Hoy el ACPE continúa buscando maneras de mejorar y orientar los nuevos retos de la investigación y la implementación, dándose a conocer y ampliando su implementación a un mayor número de escuelas.

 


Referencia:

G Sugai i J Preciado.  L'estat actual i els avenços en el suport conductual positiu a nivell d'escola suports | vol. 13, núm. 1, p. 4-19, primavera de 2009.