La importancia de mantener las rutinas a pesar de no ir a la escuela

Consejos para mantener las rutinas y los beneficios que aportan
La importancia de mantener las rutinas

En el actual contexto de confinamiento causado por la expansión del nuevo coronavirus y la COVID-19, es más importante que nunca intentar mantener las rutinas de niños y jóvenes.

Una rutina es una costumbre de hacer algo de manera determinada, regular y periódica. Cuando una rutina se aprende, se acaba creando un hábito. Esto es especialmente importante para fomentar la autonomía y comprender mejor el entorno del niño. Muchos especialistas de la salud apuntan la importancia de implementar rutinas, sobre todo durante los primeros años de vida de la persona. Es importante que los niños empiecen a interiorizar las pautas para mantenerlas a lo largo del tiempo.

Una falta de rutina puede provocar una sensación de desorden, desorganización, inseguridad y mal comportamiento, ya que no saben qué hacer. Esto puede conllevar problemas de comportamiento, pero también de alimentación, de sueño o de socialización. Sin embargo, demasiadas rutinas pueden acabar aburriendo o creando inflexibilidad. La clave es un equilibrio entre ambas opciones.

En la escuela se establecen rutinas a través de los horarios de comidas, de higiene, de actividades, y se respetan las horas de descanso. Las escuelas utilizan carteles, horarios con imágenes, música o timbres que ayudan a marcar el orden de cada actividad y ayudan a la comprensión de las normas... Pero establecer pautas en casa también es muy importante.

En este sentido, los adultos pueden ayudar a organizar, planificar, gestionar y hacer memorizar el tiempo de las rutinas. Así, el niño aprenderá la secuencia lógica de los acontecimientos para seguirla con naturalidad: después de comer, se debe lavar los dientes. Esto fomenta su autonomía. Estas pautas son importantes por varios motivos:

  • Aportan orden.
  • Son oportunidades de aprendizaje.
  • Fomentan la autonomía.
  • Mejoran la comprensión del entorno.
  • Reducen la ansiedad y las conductas negativas, derivadas de los nervios y la incertidumbre de no saber qué hacer o qué toca hacer.
  • Aumentan la autoestima.
  • Ayudan a madurar.

 

¿Qué rutinas se pueden crear en casa?

La manera en que estructuramos el tiempo y el espacio es muy importante. Concretar rutinas para las comidas, crear horarios para respetar las horas de descanso, un tiempo para la higiene, otro para el ocio y para el estudio... Cada actividad debe tener un lugar determinado para su realización y un tiempo de dedicación.

Cada familia adoptará un horario según sus necesidades, pero es esencial que se tengan en cuenta una serie de aspectos comunes:

  • Comidas. Tener unos horarios para comer y en un lugar concreto. De este modo, el niño aprenderá las normas a la hora de comer: no comer a deshoras, no levantarse, etc.
  • Descanso. Niños y jóvenes deben dormir entre 8 y 9 horas para su correcto desarrollo. Por ello, es recomendable acordar unos horarios para ir a la cama y evitar la sobreexposición a pantallas justo antes de ir a dormir.
  • Higiene. No sólo incluye la ducha, sino también lavarse las manos, cepillarse los dientes después de cada comida, peinarse, etc.
  • Ocio. El ocio y el juego son importantes para jóvenes y niños, es su momento de desconexión, pero se acordarán unos límites de tiempo para no abusar.
  • Estudio. Establecer un lugar concreto para las tareas de la escuela o para leer puede ser útil para que en un futuro adquieran el hábito de estudiar de forma autónoma en ese espacio.

Las rutinas en casa suelen estar condicionadas por los horarios laborales de los padres, de la escuela y/o las actividades extraescolares. En cambio, hay situaciones en las que la rutina cambia: durante el fin de semana, las vacaciones o, en este caso, el confinamiento. Tanto niños como jóvenes tienen que aprender qué hacer cuando hay un cambio en su día a día. Para ello, es necesario:

  • Planificar con antelación e informar sobre la rutina que se llevará a cabo. Se pueden buscar juegos para jugar en casa, planificar los deberes y estudios, hacer actividades diferentes y seguir con los horarios para cada actividad.
  • Establecer horarios para cada tarea. Es recomendable recurrir a soportes visuales como calendarios u horarios con imágenes para facilitar la comprensión. También se puede utilizar música o alarmas para indicar la finalización de la actividad. Además, es aconsejable que anticipemos a los niños el cambio de actividad.
  • Definir espacios para cada actividad. La habitación para dormir, el comedor o cocina para comer, otro espacio para estudiar y jugar...
  • Ser constante. Hay que recordar que un hábito se adquiere con la repetición constante de la rutina y que hay que ser pacientes.

Rutines per crear hàbits. Ara.cat

La necesidad de hábitos y rutinas en niños hiperactivas. Fundación CADAH