El sueño y la salud mental

Estudio sobre la relación entre la alteración del descanso y la aparición de trastornos
El sueño y la salud mental

El descanso es una parte fundamental para el correcto funcionamiento cerebral. Algunos trastornos mentales están relacionados con dificultades a la hora de dormir.

Se estima que los seres humanos pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo, y es por eso que el descanso es fundamental para nuestro desarrollo y para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central.

Actualmente, hay evidencias empíricas que demuestran cómo las alteraciones del sueño tienen implicaciones en la salud mental, influyendo en dtrastornos tanto alimentarios como de personalidad. De hecho, el Instituto Nacional de Salud Mental de los EE. UU. calcula que entre el 50 y 80 por ciento de las personas con enfermedades psiquiátricas como la depresión presentan problemas crónicos del sueño.

Un descanso de calidad depende de 3 factores:

  • Continuidad del sueño: el rato que dormimos ininterrumpidamente.
  • Profundidad del sueño: fase del sueño donde las ondas cerebrales son más amplias y el ritmo respiratorio es más lento.
  • Fase REM: fase donde el cerebro está más activo y tienen lugar los sueños.

Un estudio publicado a la revista Psychological Bulletin ha mostrado que la falta de descanso continuo y profundo puede estar relacionado con la aparición de trastornos mentales como la ansiedad, el autismo o la depresión.

Los autores del estudio buscaron en la literatura científica publicaciones, por un lado, sobre diferentes alteraciones del sueño (insomnio, vigilias irregulares, parasomnia, etc..), y por el otro sobre trastornos mentales (afectivos, ansiedad, alimentarios, TDAH, personalidad y esquizofrenia). El objetivo era identificar como la alteración de los factores del descanso puede influir sobre la aparición de los trastornos mentales.

El análisis de toda la literatura mostró una estrecha relación entre la alteración de los factores del descanso y la aparición de trastornos mentales. Así, por ejemplo, el síndrome de Asperger se relacionó con irrupciones en la continuidad del descanso, mientras que el autismo se vinculó también con una menor duración de la fase REM. La inhibición de la profundidad del sueño se ha relacionado con la comorbilidad, es decir, con la presencia de más de un trastorno. Y, por otro lado, el desequilibrio en la profundidad del sueño se ha vinculado con trastornos como la esquizofrenia.

A pesar de las asociaciones concretas entre los factores del sueño y las alteraciones mentales, las conclusiones finales del estudio apuntaron a una estrecha relación entre la gran mayoría de los trastornos mentales y el factor de la continuidad del sueño. Los autores apuntan la necesidad de recabar más información sobre este ámbito, puesto que la mayoría de estudios no incluyen otros trastornos como el de bipolaridad.

 


Referèncias

Insel, Thomas. Mental Health Awareness Mont: By the Numbers (2015). National Institute of Mental Health

Baglioni C, Nanovska S, Regen W, Spiegelhalder K, Feige B, Nissen C, Reynolds CF, Riemann D. Trastornos del sueño y mentales: un metaanálisis de la investigación polisomnográfica. Psychol Bull (2016).